El Grillazo

¿Cómo ha cambiado la vida universitaria en Venezuela?

Las sombras venciendo

La Universidad Central de Venezuela (UCV) se ha ganado a pulso ser la referencia de la educación universitaria en el país.

La UCV ha estado en conflicto con prácticamente todos los gobiernos modernos y es especialmente susceptible a las crisis que han atravesado.

Tanto se aflige “La casa que vence las sombras” con las cíclicas tempestades venezolanas que a sus adentros presume de ser un “reflejo del país”.

La actual crisis de dimensiones históricas no podía sino hacer estragos en la Central.

Según José Gregorio Afonso, secretario de Asuntos Académicos de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV) “desde febrero del año 2009 hasta febrero del 2015 se fueron 1222 profesores de la institución de educación más grande del país. Mientras que entre los dos años siguientes (2016 – 2017) otros 1100 profesionales dejaron la Universidad”

La tendencia desde el 2017 no se ha revertido y a la deserción profesoral se le suma la estudiantil: el 60% de la matrícula estudiantil inscrita no egresa y  el 40% de los estudiantes no se inscribe tras la prueba interna y  más de un tercio ni siquiera  termina el periodo académico para el cual se inscribió, de acuerdo con Afonso.

Más allá de las cifras… la situación es palpable. Basta con pasearse por alguno de los pasillos de la UCV, donde el ambiente fantasmagórico contrasta con los datos más recientes divulgados por el presidente Nicolás Maduro.

Cifras oficiales: Entre la polémica y el fracaso

“En medio de estas circunstancias de combate, frente a dificultades y obstáculos el Gobierno Bolivariano pudo satisfacer y acrecentar, planes en el sector educativo durante todo el año 2018, con un récord en este momento de más 10 millones 500 mil estudiantes en las aulas de clase, desde el preescolar hasta la universidad nacional con un incremento del 7 por ciento de la educación básica, y del 5 por ciento de la educación universitaria”, afirmó el mandatario durante la prestación de Memoria y Cuenta, ante la Asamblea Nacional Constituyente, el 14 de enero.

Meses ante, el presidente había mencionado que en el país habían 2 millones 859 mil 520 estudiantes en las universidades, lo que correspondería a un 90% de tasa de escolaridad universitaria.

Esto significa que desde 2014 se tendrían que haber ingresado al sistema de universidades un promedio de 230 mil 208 estudiantes universitarios por año.

Sin embargo, las autoridades de las principales instituciones de educación superior han reportado que la Universidad de Los Andes perdió alrededor de 14 mil estudiantes, la UCV perdió 15 mil y la Universidad de Oriente 11 mil 400, es decir que solo las universidades más grandes tuvieron una evasión de casi 40 mil estudiantes lo que equivaldría al 17% del promedio anual necesario para alcanzar los 2 millones 859 mil 520 estudiantes, divulgados por Maduro.

Tampoco hay concordancia con la encuesta de Condiciones de Vida 2018, que ubica la cobertura universitaria en tan solo 35% para jóvenes entre 18 y 24 años, de todos los estratos sociales.

Si aún consideramos verídicos los datos oficiales, el número es un fracaso, ya que el 90% señalado por Maduro queda lejos de la meta del Plan de la Patria 2013- 2019: “Alcanzar una tasa bruta de matrículas universitarias de 100%”

Los que se quedan

Los entredichos dos millones y medio de universitarios que deciden quedarse a cumplir su ciclo académico lo hacen enfrentados a dificultades gigantescas. Viejos reclamos de la comunidad estudiantil como las becas o el transporte ahora son de una precariedad surreal: Durante buena parte del 2018 las becas universitarias eran de 4 BsS, que al cambio paralelo equivalía en noviembre a cerca de dos centavos de dólares.

Aunque a finales del año pasado las becas se incrementaron hasta 720 mil BsS, buena parte de la misma tiene que ser destinada al pago del transporte colectivo ya que el servicio de transporte de las universidades autónomas trabaja a poco menos del 10% de su capacidad.

El secretario de reivindicaciones de la Federación del Centro Universitario de la Universidad Central de Venezuela, Ernesto Rodríguez, sintetizaba la problemática en una entrevista televisiva transmitida por el canal Globovisión:

“El comedor tiene más de tres años sin ofrecer las tres comidas: desayuno, almuerzo y cena; el tema de transporte también ha sido un problema que aqueja a todos los estudiantes, solo funcionan cuatro rutas, las urbanas no están funcionando”; expresó.

Por su parte la rectora de esta casa de estudios García Arocha recordó, durante una entrevista a la misma plata que el lunes 1º de noviembre, que del total de recursos que solicitan para la universidad solo les aprobaron el 30% y que, de ese presupuesto, el 80% se destina a pagar salarios.

También precisó que “solo 14% del presupuesto va dirigido a providencias estudiantiles, como comedores, transporte y becas”.

Entendiendo el contexto para hacer algo

Si bien los las universidades han sufrido los embates de la más reciente crisis económica decir que su estado actual es solo consecuencia de la misma es irresponsable.

El sector ha estado en medio de la disputa política del país desde siempre.

Muchas de sus problemáticas se deben a desastrosas gestiones internas, donde la burocratización y corrupción son el reflejo vivo del país fuera del alma mater.

Lo último no justifica bajo ninguna medida las condiciones de vida de de profesores, estudiantes, obreros y empleados universitarios que a estas alturas ganan menos que en países como etiopia.

Para vencer las sombras hacen falta luces y moral, las primeras no brillan si la segunda y la segunda es casi imposible mantenerla con salarios de hambre.

Sin universidades dignas seremos siempre un país de alumnos.  

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