El Grillazo

¿Dónde quedaron los estrenos?

El pasado jueves 29 de noviembre de 2018, el presidente venezolano Nicolás Maduro, anunció un nuevo aumento salarial a 100 días de cumplirse el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica adelantado por su gobierno.

El aumento es el sexto del año 2018 y representa un aumento de 150 por ciento del salario mínimo, quedando el nuevo salario en 4.500 Bs. S.

Pero, ¿alcanza este monto para al menos comprar los estrenos navideños?

Cero poder adquisitivo

La presidenta del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), María Carolina Uzcátegui, señaló que “las fiestas navideñas de 2018 serán atípicas debido al fenómeno de la hiperinfación que ha pulverizado el poder adquisitivo”.

Uzcátegui recalcó que los bonos navideños y aguinaldos, que antes se usaban hasta para dar la cuota inicial de un carro o apartamento, actualmente “no alcanza ni para un kilo de mortadela. No vamos a contar con un diciembre abastecido y esa es la navidad que nos espera”.

“El abastecimiento para los productos navideños este año está seriamente afectado. No contamos con los pedidos para ofrecer a los usuarios los productos (…) la gran tragedia es la escasa capacidad de compra de los venezolanos”, subrayó.

Ni ropa ni zapatos

Por su parte, Andrés Santeliz, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), señala que para un venezolano con sueldo mínimo es imposible poder adquirir los estrenos navideños (ropa, calzado) o los ingredientes de la cena navideña.

“Los ajustes que  se han hecho, tanto los oficiales en sentido del salario mínimo como  las negociaciones hechas en contratos colectivos, van rezagados con respecto a la tasa de crecimiento de los precios y eso hace que lo que se cobre como utilidades o aguinaldos en algunos casos sea un múltiplo del sueldo ordinario que va a quedar muy por debajo del alza de los productos”, apuntó el especialista.

Agregó que en diciembre los precios siempre se aceleran aún más, como “normalmente” ocurre en el último mes del año.

“Aún sin hiperinflación la tasa del mes de diciembre es más alta que la promedio del año, precisamente por el efecto del pago de utilidades y esto va a ser amplificado en 2018 (…) Lo que recibirán no va a alcanzar para un par de zapatos”, sentenció.

Pero no solo los estrenos quedarán fallos este diciembre, “tampoco las deudas serán saldadas”, estima Santeliz.

“Alguna porción de la población tomaba el aguinaldo, e incluso la bonificación de fin de año, como un mecanismo de compensación de los faltantes ingresos del año,  por lo que van difiriendo pagos para que  cuando cobren las utilidades puedan hacer los  pagos  de cuotas que tenían vencidas y eso tampoco va a poder ocurrir”, precisó el economista.

Hablan los que venden

De igual forma, vendedores de ropa, calzado, juguetes y adornos de navidad se muestran cabizbajos debido a que la temporada de ventas navideñas no arranca con buena forma.

Algunos comerciantes esperan que las compras aumenten después del  15 de diciembre.

Mereida Pérez, comerciante de ropa para niños, señala que no se espera nada positivo.

“La capacidad de invertir en mercancía es muy limitada” y lo poco que se ofrece no es accesible para los venezolanos asalariados que, poco a poco, pierden poder adquisitivo. “Muchos clientes preguntan por los precios, pero pocos compran”.

De los pantalones infantiles que vende Pérez, ninguno se ofrece en menos de 2.500 Bs.S. y el salario mínimo integral de un trabajador venezolano se ubica en Bs.S. 4.500, igualmente, unos simples zapatos de caballero oscilan entre los 8 y 12 mil bolívares soberanos.

Sin embargo, la comerciante agrega que “el venezolano lo deja todo para última hora” y considera que las ventas pueden aumentar.

En cifras

En total, una pinta para un niño, entre pantalón, camisa y un par de zapatos, está costando hasta 24 mil soberanos y un estreno para adulto también entre pantalón, camisa y un par de zapatos, está entre 17 mil y 30 mil aun no siendo marcas reconocidas.

Gabriela Salas, dueña de una tienda, expresó que los precios de la ropa de niño subían semanalmente y que estaban entre 20 mil soberanos a 24 mil.

Destacó que con la situación del país era imposible comprar una pinta para estrenar en diciembre debido a los altos precios.

“No puedo vender a precio regulado. Los proveedores venden caro y tengo que ganarle el porcentaje que me corresponde”, finalizó.

Escenario gris

Con el fenómeno de la hiperinflación que azota al país es muy probable que con el pasar de los días se sigan viendo variaciones en cuanto al costo de la ropa, el calzado y el tradicional plato navideño.

Ante esto, y pensando en los más pequeños, lo ideal será buscar alternativas: ropa usada pero en buena calidad, trueques, adquirir las telas y conseguir modistas con precios moderados. Probablemente, sus pequeños ni lo van a notar.

 

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