El Grillazo

Luces, cámara y ¿acción?

El cine en tiempos de crisis económica

La historia del cine venezolano es de larga data, hace ya más de 120 años se realizó la proyección en la ciudad de Maracaibo, de las primeras películas nacionales: “Muchachas bañándose en la Laguna de Maracaibo” y “Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa”, realizadas por el pionero Manuel Trujillo Durán.

Desde aquellos años, hasta la actualidad, el venezolano ha ido acercándose tanto a las grandes historias del séptimo arte como a la producción nacional.

Tales son los casos de “El pez que fuma” (1977) o “Cangrejo” (1982) del cineasta merideño Román Chalbaud; “Bolívar, sinfonía tropikal” (1979) del director margariteño Diego Rísquez o “Macu, la mujer del Policía” de la directora sueca-venezolana Solveig Hoogesteijn, estrenada en Venezuela en 1987.

Pero ¿qué ha pasado en los años más recientes?

La década de oro

Juan Carlos Lossada, quien fuera presidente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (Cnac) en tres oportunidades, considera que el 2014 fue uno de los mejores años de la cinematografía nacional en las dos últimas décadas.

Lossada explicó que nunca antes en más de un centenario de trayectoria del séptimo arte en Venezuela se pensó en llegar a unos 4,5 millones de boletos vendidos.

Durante esos años se estrenaron largometrajes como “Libertador” de Alberto Arvelo, una de las más exitosas del cine venezolano, junto con “Bolívar, el hombre de las dificultades” (2013), “Miranda regresa” (2014), “Azú” (2013) y “Taita Boves” (2010) de Luis Alberto Lamata.

Además, el cine venezolano en las últimas dos décadas, ha obtenido sus reconocimientos internacionales más importantes: el Premio Goya a la Mejor Película Hispanoamericana de España con “Azul y no tan rosa” (2013) de Miguel Ferrari y el León de Oro del Festival de Venecia (2015) con “Desde allá” de Lorenzo Vigas.

De igual manera se han creado productoras por parte del Estado para el desarrollo del cine en el país, tal es el caso de la Villa del Cine, un complejo cinematográfico para apoyar cineastas venezolanos y que funciona conjuntamente con Amazonia Films.

Asimismo, se han creado alianzas para posibilitar el apoyo de grandes proyectos cinematográficos por medio de coproducciones, tal es la misión de Ibermedia, un organismo multinacional que entre sus principales objetivos tiene la coproducción entre los países de la región y el otorgamiento de becas y talleres para impulsar el desarrollo del cine en Latinoamérica.

Otro pendiente

No obstante, los diferentes gremios de directores, productores, guionistas y demás integrantes de la comunidad realizadora temen por la selección y el apoyo a futuros proyectos que vayan desarrollando, especialmente por la deuda que posee el Estado venezolano con el Programa Ibermedia.

En este sentido, desde el año 2016, Venezuela no ha pagado la cuota anual correspondiente, como parte de esta iniciativa. Al día de hoy, la deuda ronda los 1.282.000 dólares.

“Para este año se comprometieron a pagar 200.000 dólares. Para los dos anteriores, el compromiso era pagar 1,2 millones de dólares. Y todavía nada”, aseguró Henry Páez, delegado de la Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes (Caveprol) ante el CNAC.

Esto representa una piedra de tranca para los cineastas venezolanos, debido a que muchos acudían al CNAC, en la búsqueda de apoyo para sus proyectos. Pero, el CNAC se ha quedado corto de fondos y aquí surgía la posibilidad de intentar concebir la cinta a través de Ibermedia y fondos internacionales.

La crisis de hoy

Pero, en medio de la crisis económica que está atravesando el país, con una inflación que en el mes de octubre del 2018, se ubicó en 148,2%, ¿qué otras afectaciones ha tenido el séptimo arte?

Edgar Narváez, presidente de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (ANAC), afirmó “hoy se nos presenta una situación compleja que el cine ha tenido que remontar (…) El dinero que se nos da no alcanza para hacer películas, es por eso que debemos ser más creativos”

Al respecto, también ha disminuido la cantidad de espectadores.

La crisis económica y el éxodo disminuyeron la taquilla. Según nuestros cálculos, no llegaríamos ni a 500.000, y me parece que la estimación es alta. En 2013, por ejemplo, la gente solía ir más veces al cine” afirmó el director de la popular cinta Papita, maní, tostón (2013), Luis Carlos Huek al ser cuestionado con respecto a la venta de boletos de la secuela de su largometraje papita, maní, tostón 2.

De hecho, la crisis ha afectado al cine en general. En este sentido, según datos de la Asociación de la Industria del Cine, el número de espectadores en las salas comerciales desde enero a junio de 2018 fue de 8.365.334; mientras que en ese mismo lapso pero de 2017 fueron 10.192.277, y en 2016 estuvo en 10.573.686.

Desde el sector, muchos coinciden en que la situación económica ha sido la causa del descenso en el número de espectadores, que priorizan sus gastos en áreas de mayor necesidad.

Además, la ausencia de divisas también ha afectado algunas salas pues al fallar algún equipo entonces se procede a cerrar la sala hasta que se lograr solucionar el inconveniente.

Carta sin respuesta

A mediados de mayo los gremios enviaron una carta al ministro de Cultura, Ernesto Villegas, para abordar el tema. Pero, hasta el momento, no existen soluciones.

¿Podrá nuestro cine superar esta suerte de película de terror? Se acerca otro año para medir las pulsiones del luces, cámara y acción.

 

Tags